viernes, 30 de agosto de 2019
jueves, 29 de agosto de 2019
sábado, 3 de agosto de 2019
Recuerdos talquinos
Cuando era niña hundía mis manos en una caja llena de botones.
Eran mis tesoros. De todos los colores y formas, los vaciaba en unas cajas y luego en otras. Imaginaba que eran perlas valiosas, monedas de chocolate, infinidad de cosas.
Eran los botones de la sastrería de mi padre. En esa casona vieja, la casa de mis bisabuelos. Esos personajes enojados estampados en la sala y en el comedor. Personas de mi historia que no conocí.
Cuando era niña, veía a mi padre cortas telas. Unas tras otras, con una enorme tijera. Lo veía de pie, sentado delante de su maquina. Hilvanado trajes completos para otros caballeros. Planchando piezas a medida para señores que confiaban en sus manos la elegancia de un pantalón único y hecho a pulso del oficio.
Extinto quedó el oficio. Tras la invasión del mercado chino y la instalación del retail, en el hábito recreativo del consumidor talquino, pocos pedidos hicieron que el servicio ya no fuera requerido.
Hoy sólo los recuerdos de la luminosa sastrería de mi padre en la casona de mis bisabuelos, también demolida por el terremoto y convertida en estacionamientos o quizás qué cosa.
Del pasado, sólo lo inmaterial queda. La memoria como esa llave que abre la puerta de un mundo inconsciente lleno de verdades ocultas. En la memoria se pasean los olores y las sensaciones de un espacio lleno de colores propios.
A los antepasados, agradecer por permitirme estar.
Eran mis tesoros. De todos los colores y formas, los vaciaba en unas cajas y luego en otras. Imaginaba que eran perlas valiosas, monedas de chocolate, infinidad de cosas.
Eran los botones de la sastrería de mi padre. En esa casona vieja, la casa de mis bisabuelos. Esos personajes enojados estampados en la sala y en el comedor. Personas de mi historia que no conocí.
Cuando era niña, veía a mi padre cortas telas. Unas tras otras, con una enorme tijera. Lo veía de pie, sentado delante de su maquina. Hilvanado trajes completos para otros caballeros. Planchando piezas a medida para señores que confiaban en sus manos la elegancia de un pantalón único y hecho a pulso del oficio.
Extinto quedó el oficio. Tras la invasión del mercado chino y la instalación del retail, en el hábito recreativo del consumidor talquino, pocos pedidos hicieron que el servicio ya no fuera requerido.
Hoy sólo los recuerdos de la luminosa sastrería de mi padre en la casona de mis bisabuelos, también demolida por el terremoto y convertida en estacionamientos o quizás qué cosa.
Del pasado, sólo lo inmaterial queda. La memoria como esa llave que abre la puerta de un mundo inconsciente lleno de verdades ocultas. En la memoria se pasean los olores y las sensaciones de un espacio lleno de colores propios.
A los antepasados, agradecer por permitirme estar.
jueves, 18 de julio de 2019
martes, 16 de julio de 2019
Valparaíso, julio 2019, invierno...frío y solitario
Es vertiginoso el acto de desnudarse frente al espejo a cualquier edad. Pero es una osadía desnudarse de las palabras que a una la arman como torre. El alma entonces como una esencia tierna se abre como un capullo que sólo responde al estímulo de la luz. Ahí se queda.
domingo, 14 de julio de 2019
jueves, 11 de julio de 2019
Dime amor ¿qué hago con este amor?
¿Qué hago con este amor?
este amor bordado a mano,
con flequillos empalagosos de cariño
Este amor que ya caminaba solo
Este amor que corría por estos pasillos...
¿En qué maleta lo acomodo?
lejos de qué, cerca de dónde
¿Lo dejo que se seque en el techo junto a las cáscaras de naranja?
¿Lo lavo y lo guardo planchado junto a la ropa de mis muertos?
¿Me lo trago o lo mastico?
¿Lo reparto entre mis amigos?
¿Lo deposito en el banco del desamor?
¿Lo atornillo como una ampolleta desahuciada en el gollete de mis deseos?
¿Lo cocino con manteca y un poco de vino?
De ese que bebimos embrujados
en tiempos de sol y festivales de coplas
En tiempos de hacer el amor a destajo
¿Qué hago amor con este amor?
este amor bordado a mano,
con flequillos empalagosos de cariño
Este amor que ya caminaba solo
Este amor que corría por estos pasillos...
¿En qué maleta lo acomodo?
lejos de qué, cerca de dónde
¿Lo dejo que se seque en el techo junto a las cáscaras de naranja?
¿Lo lavo y lo guardo planchado junto a la ropa de mis muertos?
¿Me lo trago o lo mastico?
¿Lo reparto entre mis amigos?
¿Lo deposito en el banco del desamor?
¿Lo atornillo como una ampolleta desahuciada en el gollete de mis deseos?
¿Lo cocino con manteca y un poco de vino?
De ese que bebimos embrujados
en tiempos de sol y festivales de coplas
En tiempos de hacer el amor a destajo
¿Qué hago amor con este amor?
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