miércoles, 4 de abril de 2012

¿Qué hay al otro lado de la máscara?



Un río de piedras afanosas
Tibia  planicie de serpientes jubiladas
 Gestos trucados de la vieja sorpresa
cortinas floreadas de la hermana santa
 Tabiques de una construcción nefasta
 Imponentes cimientos del deber ser

La llama apagada de los negros soles
El soplo amargo del incesto mudo
Sinfónicos alaridos de la noche vacía
El dios del pecado
El dios del perdón
Los fríos atajos olvidados

La irremediable tarde del desamparo
Los gladiolos a punto de la perplejidad
 Pasajero hecho de llantos y carcajadas
Las fantasías de ser pájaro
El suplicio de ser materia
 Mundo de galaxias y lunas llenas

El gozo del amor sin protesta
Un laberinto que cambia de matices
El estallido soplo de los recuerdos
Las mareas espumosas del abismo
Un espíritu ganoso de ser constelación
Un alma dibujada con sangre


domingo, 25 de marzo de 2012

de Observatorio a Balderas


Los vagones del metro cargan un México anónimo
Silenciosa caravana cansada  de estar cansada
Bocas mudas  cargadas de silencios
Miradas que ven desfilar su juventud
Llagas proletarias sin indemnización

Las cabezas cuelgan desbocadas
El pestañazo descanso antes del  cierre de puertas
Transe entre mundos que no se enteran
Moribundo placer mediático
Tajante mezquindad hacia las disimuladas almas

El circo masoquista de los jóvenes derrotados
El transito suicida de los ciegos arrojados
El vagón apartado para  damas y  niños
Dicen que la histeria unida jamás será vencida
Favores al  imperio  bucólico que alimenta atrasos mentales

El indígena invisible en el rincón que le han dado
Moribundo por los  gases metropolitanos
Descalzo y sin voz para cantar tus miserias
Acostumbrado a la palpitante indiferencia de los que llevan zapatos
Asumido  lugar que le trajo la derrota de sus dioses


Mercado nómade de hombres parlantes y plásticas novedades
Pequeños adultos vendiendo paletitas enchiladas
Melodías por una moneda  desafinada
Parte del paisaje empírico del vagón
Diez pesos le vale diez pesos le cuesta

Una anciana con cuerpo de niña y ojos de cristal
Canta la misericordiosa melodía del hambre
Su silbido aunque apagado resuena en las paredes
Canción de cuna para los hijos del cemento malhumorado
El vagón se inunda de flores marchitas

Infantes correteando  por  los pisos
Habitan la casa de un gigante gusano metálico
Soles apagados sin biberón  ni juguetitos
Allí crecen sin cometas ni vientos que los pretendan
Allí la humanidad madura sus frutos desfigurados

La serpiente férrea  lleva carga completa
A dónde van esos cuerpos fatigados
Espíritus enjaulados en yuxtaposición
Qué consuelos albergan sus condenas
Saben  acaso que son estrellas





domingo, 22 de enero de 2012

Deseo


Revélame tu gracia caballero de bardas indecisas 
Enséñame tus pavuras como trofeos
Estállame en la cara todo ese montón de almíbar somático
Distrae tus dilatados dedos zambulléndolos en mis faldas
Traslada  a tus pulmones el grito de animal herido
Que la noche aguarda silencios pero no mutismos

Afila tus colmillos en la punta de mis brotes
Que las ansias no esperan alevosías infantiles
Sigue tus inclinaciones  felinas
Ya que los fuegos artificiales se disponen para la fiesta
Por mientras hay que acomodar el lecho donde descansarán sus cenizas
¿O, a qué hora te convertirás en el  silvestre  pájaro peregrino?

Muéstrame tu ligereza, cíclope de escamas insinuosas
Algo me dice que es ésta tu primera acometida
Eres osado al pretender  navegar en mis aguas
La marea subirá dependiendo de las voracidades
Por mientras rema, rema, rema, que no se note escasez
Sólo sospecha que mi lengua juguetea en la pared más aguda de tu cuello




Mi monstruo


Y sí,
de vez en cuando me pongo salvaje,
ya sabes…
Me torno en aquel animal indeseable
Ese que todos y nadie voltean a mirar
El desagradable vertebrado  vociferador
Velludo monstro humanoide
Embotado por los gases de los suburbios
Agónico de toxinas metropolitanas
Ávido  de hierbas buenas
Escurrido de jaleos escandalosos
Explotando aquí y luego allá
Herido de penitencias  forzosas
Escapando de  leprosas asfixias
Acostumbrado a los dilatados silencios noctámbulos
 menguando  alaridos madrugadores
Animaloide de garras extirpadas
Rugiéndole a la vida de asco
Lamiendo mis patas traseras de pura excitación





jueves, 29 de diciembre de 2011

Feliz cumpleaños Charlie Brown

Una vez cuando era niña quise morir
Tanta era mi desolación que no me cabía en el alma
Pero en vez de eso viví
Y transité por barrancos vacíos, calles nubladas  
Ahí encontré semillas de luz y seguí.  

Sin embargo he muerto varias veces
En un mismo día, cien veces en un segundo
Pero  vuelvo a vivir cada vez
Y Escarbo por los adoquines, busco lo sensible, lo hermoso…
semillas de luz



Cada vez que vuelvo a este blog me pasa lo mismo. Primero, me dan como unas palpitaciones de no poder encontrarlo. Y luego, cuando doy con é...